26 marzo 2005

Crónicas del Señor de la Guerra


En una oferta de VIPS he comprado las Crónicas del Señor de la guerra de Bernard Cornwell. Tan solo 9 euros los tres volúmenes tras sucesivas rebajas. Desde luego los libros no son caros por lo que cuestan sino por el espacio que ocupan.

En el autobús, de vuelta a casa, hojeo las primeras páginas de cada uno de los libros. Me detengo en un diálogo al comienzo del tercer tomo,
Excalibur:

- (...) la lujuria no desparece con la felicidad, mi señora. Además, ¿qué mérito tendría la fidelidad si no fuera puesta a prueba? (...) La fidelidad es un don que ofrecemos a los que amamos. Arturo se lo entregó a Ginebra, pero ella no podía corresponderle porque ansiaba otra cosa.

- ¿Qué cosa?

- Gloria, pero Arturo siempre fue reacio a la gloria. La alcanzó, pero no le deleitaba. Ginebra quería una escolta de mil jinetes, vistosas enseñas ondeando por encima de su cabeza y la isla entera de Britania postrada a sus pies. Lo único que Arturo quería era justicia y buenas cosechas.

Al llegar a casa dejo los volúmenes en la estantería, en segunda fila sobre los anteriores, a la espera de que llegue su turno -Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)/ Hay alguno que ya nunca abriré- pero transcribo estas líneas en el ordenador, igual que años atrás grabé en mi memoria, y luego en un cuaderno (¿o fue al revés?), las palabras de Aquila respondiendo a Ambrosius Aurelianus: La crema y miel de brezo pueden llegar a hastiar.

25 marzo 2005

Homero y los Magos

Leo De Homero a los Magos. La tradición oriental en la cultura griega (El Acantilado. Barcelona, 2002), de Walter Burkert, profesor de Historia de Religión y Filosofía griega en la Universidad de Zurich, hasta ahora desconocido para mí. Es el primer libro de esta editorial que cae en mis manos, una vez más gracias a los préstamos de la biblioteca pública. Y la elección se basó sobremanera en el prestigio de la editora, fecunda en la recuperación de autores como Zweig, Chesterton o Pessoa o, más recientemente, Chautebriand, y diestra en ofrecer obras de impecable factura.

No me arrepiento. Es un libro muy breve que recoge cuatro conferencias impartidas por Burkert en 1996 en la la Università degli Studi de Venecia, vertidas directamente desde la edición original italiana (Da Omero ai Magi. Marsilio Editori. Venecia 1999). Gran erudición, a veces tan grande que me parece leer un texto fantástico de Borges, pero las conclusiones son más científicas –y menos sugestivas- que en la obra del escritor argentino. Compruebo que mi empeño por hallar reminiscencias y semejanzas entre novelas y películas de autores diferentes y separadas por el tiempo no es tan solo un pasatiempo sino que puede ocupar, con base científica, una carrera universitaria.

En la primera conferencia encuentro estas palabras referidas a la Historia de Atrahasis, un poema mesopotámico fechado pocas generaciones después de Hammurabi, en el siglo XVII a.C:

La idea fundamental del poema épico antiguo-babilonio, el "Atrahasis", es moderna de manera casi inquietante: los seres humanos se multiplican, la tierra se siente oprimida por su mole, la solución puede ser sólo una catástrofe que aniquile a la humanidad. Pero el hombre sobrevive a los intentos de destrucción y así se encuentra, al fin, el único método eficaz, el control de natalidad

¿Se habría sorprendido Malthus de conocer este antecedente remoto de sus tesis en la épica mesopotámica? La lejanía del Atrashasis ¿da o quita argumentos a los agoreros que presagian la destrucción del planeta?

Más adelante, en la conferencia El advenimiento de los magos Burkert comenta el Hadoxt Nask, un texto en lengua avéstica: El alma del difunto, en el curso de la tercera noche después de la muerte, se encuentra con su propia “religión”, daena, bajo la forma de una bella muchacha que le guía en tres fases sucesivas, a través de “pensamientos buenos”, “palabras buenas”, “acciones buenas”, hasta las “luces que no tienen comienzo”, a la presencia de Ahura Mazda.